Aceite de Oliva

Sofritos más saludables cuando se emplea aceite de oliva virgen extra

sofrito

El sofrito es la base de centenares de platos de la cocina mediterránea. ¿Que por qué usar aceite de oliva virgen extra (AOVE)? Sobran las razones. La última la da un estudio español, y se refiere a algo tan importante como el sofrito: el primer paso para centenares de platos.

Demostrado: el sofrito es más saludable cuando lo hacemos con AOVE. Y es que las evidencias sobre los beneficios del aceite de oliva se siguen acumulando.

Recientemente, la propia Fundación del Corazón se hacía eco de una investigación del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Universidad de Córdoba que constata que el aceite de oliva presenta un efecto protector contra diferentes enfermedades. Según el ensayo, preserva contra la inflamación, el estrés oxidativo y el riesgo cardiovascular provocados por el envejecimiento.

Sofrito con AOVE

En esta ocasión, investigadores españoles sacan a la luz un nuevo ensayo que pone sobre la mesa que el clásico sofrito (ajo, cebolla y tomate), arraigado en la cultura nacional, cuando se hace con aceite virgen favorece la absorción y la liberación de los compuestos bioactivos.

Según el Manual de Nutrición y Dietética de la Universidad Complutense de Madrid, “las sustancias bioactivas de los alimentos son las que influyen en la actividad celular y en los mecanismos fisológicos con efectos beneficiosos para la salud. Se estima que una dieta mixta puede contener entre 60.000 y 100.000 componentes bioactivos distintos, potencialmente efectivos para reducir el riesgo de enfermedades crónicas”.

Sofrito con AOVE

Estos miles de componentes se “caracterizan por su ubicuidad en el reino vegetal y generalmente se encuentran agrupados en los alimentos y solo en raras ocasiones un determinado bioactivo se localiza específicamente en un pequeño grupo o familia vegetal, como es el caso de los glucosinolatos de las crucíferas. De ahí la importancia del consumo variado de este amplio grupo de alimentos vegetales”, se insiste en el documento.

Las nuevas conclusiones proceden de un equipo de investigadores de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Barcelona (UB), del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM), liderados por la profesora Rosa Mª Lamuela.

Dieta mediterránea

Los resultados, publicados en la revista científica ‘Molecules’, permiten profundizar en los mecanismos por los que la gastronomía podría tener un papel relevante en los efectos saludables de la dieta mediterránea.

Esta se caracteriza por un alto consumo de fitoquímicos procedentes de hortalizas (verduras), frutas y legumbres, que se ha correlacionado con mejoras en la salud cardiovascular y metabólica. Esta asociación se basa principalmente en los resultados del estudio PREDIMED, un ensayo clínico multicéntrico llevado a cabo de 2003 a 2011 con más de 7.000 personas y en el que también participó Rosa Mª Lamuela.

Sin embargo, los efectos en la salud de nuestra tan gran afamada dieta han sido difíciles de reproducir en poblaciones no mediterráneas, posiblemente, según los investigadores, debido a diferencias en las prácticas de cocina. Por ello, actualmente tratan de evaluar si nuestra gastronomía puede conllevar beneficios para la salud, no solo por los alimentos que incluye, sino también por cómo se cocinan.

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