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Freír con poco aceite adelgaza: falsos mitos de la alimentación

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No es cierto que, si se fríe un alimento con poco aceite, se engorde menos. Cuanto más aceite se use, la cocción será más rápida, por lo tanto, el alimento absorberá menos aceite y será menos energético. Éste y otros 10 errores y falsos mitos de la alimentación actual son repasados en un artículo de InfoSalus que, por su interés, reproducimos parcialmente.

Por una razón o por otra, cada vez se sigue menos la dieta mediterránea. A pesar de que tenemos más información sobre los alimentos, sobre cómo conservarlos, cómo manipularlos y cómo cocinarlos, no comemos mejor que las generaciones anteriores. Además, tener a nuestro alcance tanta información a menudo puede confundirnos y plantearnos dudas, debido a la difusión paralela de falsos mitos.

En los últimos tiempos, también la manera de cocinar ha cambiado mucho y para algunas personas se trata de un hobby mientras que para otras es una obligación. Mientras, para otros comer sano no es una prioridad y prefieren consumir alimentos precocinados o comer fuera de casa, aunque sólo sea para no tener que limpiar la cocina.

Por ello, en InfoSalud enumeran los que, a su juicio, son los principales errores y mitos de nuestra alimentación actual:

  1. Más proteínas, menos hidratos de carbono.

    Actualmente en la dieta de los países industrializados o desarrollados se ha aumentado el consumo de proteínas de procedencia animal en deterioro de los hidratos de carbono, justificando este cambio en el hecho de que la función de los hidratos de carbono es dar energía, lo cual significa que engordan. Si bien es cierto que su función principal es darnos energía, los hidratos de carbono no contienen en su composición grasas de procedencia animal, que son las que más se deben controlar.

  2. Confundir precio con calidad.

    Otro error nutricional es relacionar que lo más caro es lo mejor, la calidad del alimento con el precio del mismo. Es bueno comer carne, pero también es necesario comer verduras y frutas, y muchas veces cuesta aceptar este hecho por la sencilla razón de que el coste de la carne es más elevado que el de las verduras y las frutas. O bien, es muy bueno el rape, pero también es muy saludable la sardina, aunque el precio del uno y la otra no tengan nada que ver.

  3. Menosprecio por la carne de cerdo.

    También se podría hablar de la carne de cerdo, que durante mucho tiempo ha sido una carne que se ha menospreciado porque era más económica que la de ternera y porque se consideraba que era muy grasienta. No obstante, subraya que se ha comprobado que la carne de cerdo es muy interesante, sobre todo si el cerdo es ibérico, ya que lleva más grasa pero poliinsaturada, cuya función es elevar el llamado ‘colesterol bueno o hdl’.

  4. Una dieta variada.

    Para tener una alimentación equilibrada es imprescindible saber combinar los alimentos procurando comer de todo y variado, pero sin exceso de ningún alimento. De esta manera se está haciendo una medicina preventiva para futuras enfermedades del sistema metabólico.

  5. La miga del pan.

    Otro de los falsos mitos es no comer la miga de pan porque se piense que engorda, y sólo comer la parte externa porque al estar más tostada engorda menos. O por ejemplo, también es un error el pensar que ingerir un biscote engorda menos que una rebanada de pan. Una rebanada de pan, si éste es tierno, lleva un porcentaje aún elevado de agua, por lo que engorda menos que el biscote, que como se ha deshidratado engorda más. Igual sucede con la corteza del pan, que está deshidratada y cuanto más crujiente menos porcentaje de agua lleva y por tanto engorda más.

  6. La pasta y el pan.

    No comer pan porque engorda, y sí pasta. También se puede decir que habrá personas que no comen pan aunque le encanta la pasta, pero es igual, porque el pan es un derivado de un cereal, igual que la pasta, y según con qué se acompañe pueden engordar lo mismo.

  7. Las huevos son saludables.

    Respecto a los huevos dice que no están bien considerados porque se les consideraba los responsables de un aumento del colesterol, y de engordar. Son los grandes compañeros de la cocina porque cuando no tienes nada siempre tienes un par de huevos para hacer una tortilla. A nivel saludable son muy interesantes y si es que alguien por prescripción médica debe controlar la yema de huevo, saber que la clara es muy rica en proteína y no lleva grasas. Con lo cual como mínimo dos a la semana.

  8. La etiqueta del queso.

    Cuando se dice que un queso es bajo en grasa se debería mirar el porcentaje de grasa que lleva. Porque hay quesos desnatados que pueden llevar un 35% de grasa, y la gente los compra cuando se trata de un porcentaje elevado, y cuando hay otros que prácticamente no llevan grasa. Pueden llegar a tener entre un 25 y un 30% de grasa en su composición y así lo regula la UE. No obstante, lo más normal en su opinión es que la cantidad sea de entre un 8 y un 15%.

  9. Limpiar bien frutas y verduras.

    En cuanto a las frutas y verduras. Lo importante es que las que se comen crudas estén limpias, por prevención higiénica. Para asegurarlo aconseja que al lavarlas se dejen cinco minutos con unas gotas de lejía y agua abundante, y pasados estos cinco minutos aclararlas bien. Si se habla de las verduras cocidas, si se cuecen en el sistema tradicional que puede ser una ebullición recomienda no cortar la verdura, y en caso de hacerlo, lo mínimo posible.

  10. Al vapor o con poca agua.

    Las vitaminas que se pierden en la cocción en una verdura no van al agua. Lo que va al agua son parte de sus sales minerales. Las vitaminas cuando se cuecen, cuando hierven durante bastante tiempo se destruyen, no pasan al agua. Con lo cual lo importante es cocer la verdura. Al vapor es la mejor opción y, si no con poca agua, y una vez cocida escurrirla rápidamente, nada de agua con hielo.

No hay que olvidar que seguir una dieta sana y equilibrada es la primera medicina preventiva para tener un buen estado de salud.

Para leer el artículo entero puedes pinchar aquí.

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